Españoles, obispos, católicos del montón. Quedan sólo 36 días para perder las elecciones, confesarme y pedir perdón por todas las ofensas que mi linda boquita ha soltado a lo largo de estos cuatro años de legislatura de Zapatero
Como sabes, la Conferencia Episcopal ha querido pensar en voz alta y, como en los mejores tiempos, se une a la derecha más reaccionaria y menos tolerante. Estos jóvenes católicos, ansiosos de poder como de carroña no dudan en aprovechar sus púlpitos para arremeter contra un gobierno legítimo y democrático. Ya no se conforman con usas las ondas radiofónicas día sí, día también. Van a por más.
Los que han leido la biblia (en minúscula) sabrán que en el Nuevo Testamento se advierte de que
la verdad es la virtud que consiste en mostrarse veraz en los propios actos y en decir la verdad en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía. El cristiano debe "rechazar toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias". (1P.2,1). Si os parece poco en el Antiguo Testamento se advierte: "No darás testimonio falso contra tu prójimo (Ex. 20,16).
Pero demos a los jóvenes obispos el beneficio de la duda. Quizás no hayan llegado a esta parte de la biblia y no se han enterado.
Por sus actos los conocereís
Los obispos han puesto el grito en el cielo, será para que les oiga el Divino. La Santa Madre Iglesia ha dicho que no se puede votar a ningún partido político que negocie o haya negociado con ETA porque es inmoral. Hagamos un poco de memoria histórica, que nunca viene mal.
Era una mañana de invierno, de un año no muy lejano, pongamos que 2008. Era enero, digamos que día 24. Este día, ese mes, aquel año: el obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, ha recalcado que negociar con ETA "no es éticamente inmoral" y, humanamente, "es sin duda mejor que la imposición", pero siempre que se haga "en serio", informa público.
Pero JoseMa Setién dejó la titularidad del obispado de Gipuzkoa en 2000. Su sucesor fue Juan María Uriarte quien, desde el principio se propuso "promover la pacificación" de Euskadi. Uriarte Goiricelaya, antes de volver a su Euskadi natal, fue Obispo de Zamora donde tuvo como tarea ser mediador entre el Gobierno y ETA durante la tregua que mantuvo la organización terrorista desde septiembre de 1998 hasta noviembre de 1999. Se entiende que Uriarte medió con el movimiento vasco de liberación nacional a petición del Gobierno de Aznar pero con la autorización de la Conferencia Episcopal.
Hay que entender a los Obispos y a la derecha (para el caso, monta tanto). Con nosotros era diferente, negociábamos con ETA (perdón, MVLN) y nuestro interlocutor era un Obispo. Zapatero negoció con ETA, sí ETA, pero en vez de pedir permiso a los Obispos lo pidió al Congreso de los Diputados. La diferencia salta a la vista.
Podeís ir en paz
viernes 1 de febrero de 2008
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